Monday, January 15, 2007

No llama


Hace dos días que no sé nada de ella. Seguirá enfadada, claro. Supongo que no estuve muy fino la última vez que nos vimos. Pero qué coño, ella tampoco. Se lo merecía. Nadie me había hablado así nunca. Nadíe lo había hecho creyéndose con tantos derechos, arrojándo tantas cosas viejas a cara.

Ahora no sé que hacer. Miro mi móvil cada tres minutos. Sí, tiene batería y cobertura. Pero no suena. El silencio de mi teléfono no es lo que más me duele, sin embargo. Lo que de verdad me quema por dentro es pensar, imaginar, que el suyo sí esté sonando.