Tuesday, August 08, 2006

Locos por la música


Todo el mundo dice tener una canción que le pone los pelos de punta. Una canción que relaciona con un amor, presente o pasado, o con un momento muy concreto de su vida, generalmente feliz. Pues a mí no me pasa.

Lo mio con la música es raro. Me encanta, me relaja, me estimula, me sacia... pero no consigue engancharme. Admiro a todos mis amigos con esas estanterías repletas de CDs o vinilos -los más exquisitos o nostálgicos-, pero yo no consigo sumarme al carro del consumismo musical. Ni en el top manta, vaya.

No tengo un grupo musical favorito, aunque algunos me gusten más que otros. No tengo "todos los discos" de nadie. Tampoco me dejaría una pasta por ver a nosequién en un concierto a cientos de kilómetros de mi casa. Me siento musicalmente asexual, es decir, que ni me va ni me viene.

Igual soy un monstruo en esta sociedad en la que la pasión por la música, sea del tipo que sea, es algo común en todos los escalafones sociales. No me he comprado un disco en los últimos 12 años, por lo menos. Y cuando llego a casa no pierdo el culo por poner a mi cantante favorito. Con todo, jamás diré que la música no me guste. Todo lo contrario. ¿Seré raro?