Wednesday, June 21, 2006

Los nuevos gladiadores


DESENCUENTROSENLATERCERAFASE Ave Cesar morituri te salutant, gritaban los gladiadores de la antigua Roma antes de saltar al circo. Se trataba de hombres de honor, auténticos. Y, aunque la mayoría fueran ladrones de renombre, la gente los respetaba por su osadía y fidelidad. Hoy, la película ha cambiado. Mucho.

Ya no hay gladiadores al uso, aunque sí personajes que han tomado su relevo en cuanto a estatus social. Y no porque la gente respete y admire su dedicación, su trabajo, sino porque ellos mismos se han colgado esa corona. Me refiero a los camareros de noche; a esas chicas exhuberantes e hiper puestas, y a esos musculitos con hoyuelos que penden al otro lado de la barra. La mayoría no sabe ni poner un combinado, pero queda bien con la decoración del nuevo ocio fashion.

Me irritan profundamente y, por si alguno lo cree, no es porque tenga envidia de sus estupendos físicos. Lo que me toca la entrepierna es que uno de esos gladiadores del siglo XXI, cuya única heroicidad es lidiar de vez en cuando con algún que otro borracho, me mire por encima del hombro cuando me sirve una copa; y a precio de maná, por cierto.

El otro día me las vi con uno de ellos, que intentaba hacerme creer que un vodka con limón se sirve con naranja. -Yo no te digo a tí cómo tienes que hacer tu trabajo, me despachó en tono de epitafio, mientras miraba de reojo si la niña mona que esperaba en la barra a mi lado había notado que tenía un piercing en el pezón. -Menos mal, pensé. Y aparté la naranja con una sonrisa.