Tuesday, May 30, 2006

Siempre fieles


Hace unos días vino a mi cabeza una reflexión extraña: ¿Por qué cuando se muere alguien, su perro le sigue por el mismo camino en poco tiempo? Es algo que pasa con mucha frecuencia, de verdad. Estuve pensando en eso durante horas. ¿Será porque se crea una conexión sobrenatural entre amo y mascota? ¿Será que los animales pueden morir de pena? ¿Puede suceder lo contrario, es decir, que se muera el perro y que en pocos días se muera su dueño? Si es cierto, acojona. Por lo menos para quienes tenemos perro. La mía, que es una santa, me ha prometido que me va a sobrevivir. Para que no me preocupe. Es más buena... ahora ya me puedo morir en paz.

Thursday, May 18, 2006

¿Un café?



DESENCUENTROSENLATERCERAFASE Hay cosas que sólo me pueden pasar a mi, y porque soy tonto. Cuando me levanté ayer -fue día asfixiante como pocos- se me erectó el espíritu veraniego. Ni corto ni perezoso eché mano a mis pantalones blancos -los únicos que tengo al margen del uniforme sanferminero- y salí de mi casa como si agosto acabara de llegar a El Corte Inglés.

Todo fue bien por la mañana y mi ego crecía por momentos, comprobando a cada poco si el sol me había puesto un poco morenos los brazos. Después de comer con una amiga, el estío me catapultó a una nueva y sobreada terraza con vistas al parque donde apurar un café con hielos antes de volver al trabajo.

Oh mísero de mí: cuando iba a pasar el cafetito al vaso de los hielos, mis problemas psicomotrices vertieron el caldeado líquido por encima de mis pantalones blancos, todo, a la altura de una zona que no voy a comentar pero concentrando la mancha alrededor de mis, por decirlo fino, posaderas. Parecía cualquier cosa menos café...

Mientras mi amiga se dedicaba a descojonarse y a hacer fotos del estropicio con su cámara digital nueva, mi vergüenza, que ya había entrado en erupción, me recordó que no me daba tiempo a pasar por mi casa para cambiarme antes de ir al curro.

Tapando mi culo, una chaqueta de punto de mi amiga, que por cierto seguía haciendo fotos, y destino, la tienda más cercana. Allí me esperaban cientos de pantalones en perchas y la vergüenza de explicar a una dependienta estresada por trabajar al mediodía que me los iba a llevar puestos. La chica me puso buena cara, esforzándose por edulcorarme el amargo trago y yo sentí alivio hasta que me hizo el fatídico comentario: -Si te sirve de consuelo, no huele. -Puta, pensé

Monday, May 08, 2006

Como Cervantes


El otro día, relajado en casa y con el cigarro en la mano, miraba de reojo mi viejo ordenador portátil, que acumula polvo y decora una esquina de mi minúsculo salón. Pensé en él como herramienta, más que nada por buscarle una utilidad.

Me imaginé escribiendo un libro, algo con fuerza, con gancho, algo que pudiera interesar a alguien. Rastreé mi mente -suelo presumir de tener imaginación- en busca de esa historia rompedora. Lo hacía de un modo más o menos desganado, la verdad, pero convencido de que no me costaría mucho inspirarme.

Y así fue. La musa me susurró al oído y casi me hago pis del gusto. Era la hostia, con perdón, y algo que no se había escrito hecho nunca. Rápidamente, me incorporé y agarré con ansia mi ordenador. Estaba impaciente por ver mi nombre escrito en oro en el lomo de un libro. Como Cervantes, soñé.

Mientras se encendía sonó el teléfono. Hablé con mi madre unos minutos -sí, ama, como bien y llego pronto a casa...- y al colgar regresé al sofá donde la pantalla de mi ordenador brillaba con fuerza, como insinuándose. Pensé: ¿Qué coño hace esto así? Y encendí la tele.

Sunday, May 07, 2006

Semos vascos

DESENCUENTROSENLATERCERAFASE Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. Perdón. He estado liado. Liado a la liana. En fin: he vuelto y lo hago con ganas, con ganas de juerga.



Me dijo un colega: "¿Y tú desde cuándo eres vasco?" "Pues no sé, desde siempre. ¿Y tú?". "Desde hace dos semanas". "¡Anda la hostia!¿Y eso?" "Fue cuando me enteré del secreto que nos hace diferentes al resto" "chsss..., alguien puede oirnos".