La reina del panal

DESENCUENTROS EN LA TERCERA FASE Hace tiempo que la observo, aunque no con la frecuencia deseada, la verdad. No ha cambiado un ápice. Es metódica, armónica e inocente, ajena al paso de los años, como la abeja maya. Tiene esa mirada limpia, de aire sincero y distante, que mira con ojos de niña y tumba a quien quiere con un simple movimiento de pestañas. Se dice insegura pero conoce el guión de memoria. El mio por lo menos, porque lo escribió ella.

