Monday, May 08, 2006

Como Cervantes


El otro día, relajado en casa y con el cigarro en la mano, miraba de reojo mi viejo ordenador portátil, que acumula polvo y decora una esquina de mi minúsculo salón. Pensé en él como herramienta, más que nada por buscarle una utilidad.

Me imaginé escribiendo un libro, algo con fuerza, con gancho, algo que pudiera interesar a alguien. Rastreé mi mente -suelo presumir de tener imaginación- en busca de esa historia rompedora. Lo hacía de un modo más o menos desganado, la verdad, pero convencido de que no me costaría mucho inspirarme.

Y así fue. La musa me susurró al oído y casi me hago pis del gusto. Era la hostia, con perdón, y algo que no se había escrito hecho nunca. Rápidamente, me incorporé y agarré con ansia mi ordenador. Estaba impaciente por ver mi nombre escrito en oro en el lomo de un libro. Como Cervantes, soñé.

Mientras se encendía sonó el teléfono. Hablé con mi madre unos minutos -sí, ama, como bien y llego pronto a casa...- y al colgar regresé al sofá donde la pantalla de mi ordenador brillaba con fuerza, como insinuándose. Pensé: ¿Qué coño hace esto así? Y encendí la tele.

4 Comments:

Blogger la prima del pueblo said...

Hummm... Me recuerdas a ¿Auster? No, quizá más a ¿Bukowski?

3:52 PM

 
Blogger TIOGILITO said...

Sí claro, prima del pueblo. Yo creo que mis influencias son más ¿El Fari? ¿Ana Rosa Quintana?

4:37 AM

 
Blogger la prima del pueblo said...

Así que también tienes un negro...

2:12 AM

 
Blogger espía extranjero said...

Algún día voy a coger tu tele y la voy a tirar a San Mamés, a los leones.

2:40 PM

 

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