Monday, December 19, 2005

La primera en la frente


Se horrorizó. Y no era para menos. Él todavía estaba sonriendo cuando se encontraron, ajeno a la gravedad de lo que acababa de hacer, y con el firme propósito de montarse en el coche y conducir hasta casa, con ella al lado. En la mano, el cuchillo. Y en su cara, satisfacción.

Ella tiembla, duda y piensa en correr. Él la coge de la mano, le planta un beso y le promete amarla siempre.

Su respuesta despejó la incógnita: ¿puede venir mi madre en Nochebuena?

Thursday, December 15, 2005

Como una cabra


Me lo han dicho alguna vez. Pero me resisto a creerlo. Símplemente, soy un poco diferente, peculiar. Sin grandes alajas. Sólo mamífero, o mamón.

Igual me lo dicen por los cuernos (Se sabe que la víctima es siempre el último en saberlo). Pero prefiero seguir pastando en la ignorancia. ¿Para qué una verdad que hará caer mi alma en el lado oscuro, si la inconsciencia es la mejor morfina, además de gratis?

Qué pena me dan los listos. Aunque eso me convierta a mí en tonto.

Tuesday, December 13, 2005

Encasillados



¿Alguien se imagina a Chaplin en un western? ¿A Cameron Diaz en la piel de doña Urraca? ¿A Emilio Aragón como Remington Steel? ¿A Carmina Ordoñez en el cuerpo de Jane, la siempre complaciente novia de Tarzán?

Pues yo tampoco.

Los encasillamientos, el pan nuestro de cada día, son como las religiones: una vez que caes dentro no puedes coquetear con otras. Si lo intentas se ponen celosas. Y, en consecuencia, pierdes toda tu credibilidad, si es que alguna vez la tuviste.

Eso le ha pasado a un amigo mio. Intentó, por un día, interpretar un papel que no era el suyo. Y la cosa no pudo ir peor. Acostumbrado a ser el Gabino Diego de los bares, o el Santigo Segura de las piscinas, mi buen amigo se vio una noche con la fuerza suficiente para mutar en torero recolector de prendas femeninas.

La primera bofetada le dolió poco. O no tanto como la segunda.

Sunday, December 11, 2005

Tumbados al sol


Hace unos días, no muchos, pasé por el campus de la universidad en la que estudié. Lo hice con la moto, sin detenerme, pero tampoco hizo falta. Bastó poner un pie -mejor dicho, las dos ruedas- en la carretera de mi facultad para sufrir la caída, a plomo, del paso del tiempo sobre mis espaldas.

Cuando uno se percibe a sí mismo como un eterno adolescente, blindado ante los azotes de la madurez, resultan muy duras este tipo de experiencias. No es que añore especialmente la facultad -los amigos que hice en ella siguen siendo parte de mi vida- pero sí echo de menos la responsabilidad de aquella época de cafés eternos, sesiones de chat y tardes en el césped.

Hoy, con la mente siempre en guardia para que el jefe no te pille en un renuncio, recuerdo aquellos días tan lejanos en los que la mayor hipoteca que adquirías era intentar que el cuerpo te siguiera tres días de fiesta seguidos.

Todo era más fácil, claro, cuando pasabas la tarde al sol, tumbado en el césped y en buena compañía.

Monday, December 05, 2005

Héroes y villanos



Hoy soy malo. Muy malo. Pero malo, malo, malo. ¿Y por qué? Porque me he levantado así.

La muga entre el bien y el mal es hoy más fina que nunca. ¿Y por qué? Porque lo hemos querido así.

Ya no hay héroes ni villanos. Ni abominables dragones ni príncipes, preferiblemente de color azul, dispuestos a todo por el beso de un cenicienta dormida a la que nunca han visto ni hablado.

Hoy sólo hay relámpagos de fama; flases que un día están arriba, arriba, arriba y, al otro, abajo, abajo, abajo. Tan profundo que nadie quiere bajar a rescatarlos. ¿Y por qué? Porque es más divertido así.

Hoy soy malo. Mañana... ya veré.

Thursday, December 01, 2005

Pisando fuerte


Daba título a una canción, de allá lejos, de cuando Alejandro Sanz tenía flequillo y calcetines blancos. De cuando era un ídolo de masas, pero de esas que todavía no conocían el término academia o confesionario. Pero hoy no me refiero a la canción. Ni al fenómeno fan. Hablo de una actitud bien distinta, aunque igual de fanática en muchos casos.

España se convulsiona, se divide y se parte. Todo a la vez. Y todo gracias a una misma persona, un trabajador, un zapatero. Vaya por delante que no comparto ni un 10% de su programa electoral, pero es que de otros, no puedo compartir, ni con esfuerzo, un 0%.

Hoy me llegan noticias de un accidente de helicóptero, de un dedo que duele, y de una anonadada plaza de toros de Mostoles. Afortunadamente todos ilesos.

Yerra quien piensa que me alegro de la desgracia ajena porque no es así. Sólo espero que un susto de verdad, un problema real, sirva para abrir reflexiones sobre lo que verdaderamente importa. Y es que, acostumbrados ya al tono del estado de excepción, muchas veces no se discierne un legítimo ataque político de una llamada real de socorro. En fin, pensemos.

P.S. Gracias a dios, el helicóptero no se ha caido en Euskadi o Cataluña. Por si acaso.